Una explicación simple para entender cómo se comunican las aplicaciones (y por qué a eso le llamamos API).
Abres una app. ➡️ Tocas un botón. ➡️ Algo carga.
No piensas mucho en eso. Solo esperas que funcione.
Pero detrás de ese gesto tan simple, hay una conversación ocurriendo.
Tu app de música no guarda millones de canciones en tu teléfono.
Tu app del clima no tiene sensores en cada ciudad.
Tu app de delivery no cocina la comida.
Lo que hacen es pedirle esa información a otros sistemas.
Esa conversación casi nunca se explica.
Si alguna vez viste que una app “pide algo” y otra le responde, y sentiste que entendías lo suficiente para seguir, pero no tanto como para explicarlo… este artículo es para ti.
No es magia. Es una conversación.
Cuando una aplicación necesita algo que no tiene —datos, resultados, información— no entra al sistema del otro lado como si fuera su casa.
No toca lo que no le corresponde.
No improvisa.
No adivina.
Hace algo más simple:
👉 pregunta. Y espera una respuesta.
Imagina que abres Spotify y buscas "Bad Bunny".
La app no tiene todas las canciones guardadas en tu teléfono.
Hace una petición: "Dame las canciones de Bad Bunny".
El servidor responde con la lista.
La app hace una petición clara.
El sistema del otro lado responde solo lo que prometió responder.
Ni más. Ni menos. No hay magia. Hay reglas.
Antes de ponerle nombre, mira lo que pasa
Una app necesita información.
No sabe cómo está construido el sistema del otro lado.
No le importa si usa Java, Python o cualquier otra cosa.
Solo sabe dos cosas: qué puede pedir y qué va a recibir a cambio.
Volviendo al ejemplo:
Petición:
GET /buscar?artista=bad-bunny
Respuesta:
{
"artista": "Bad Bunny",
"canciones": ["DÁKITI", "Tití Me Preguntó", "Callaíta", ...]
}
La app no sabe dónde están guardadas esas canciones.
No sabe si el servidor usa una base de datos SQL o NoSQL.
Solo sabe que si pide de esa forma, va a recibir lo que necesita.
Ese intercambio existe aunque casi nunca lo nombremos. Está ahí cada vez que una app pide algo y otra responde.
Eso tiene un nombre: API
A esa forma de comunicarse se le llama API.
No es el sistema completo.
No es la base de datos.
No es la lógica interna.
Es el acuerdo que define cómo dos partes se hablan sin conocerse por dentro.
Y aquí es donde empiezan muchos de los malentendidos.
Mito #1: “Una API es el backend”
No. El backend es todo lo que pasa detrás:lógica, datos, procesos, decisiones.
La API es la puerta, no la casa.
Es lo único que se muestra hacia afuera.
Lo que marca el límite entre lo que se puede usar y lo que no.
Cuando estas dos cosas se confunden, suele pasar que:
- se exponen cosas que no deberían
- se rompen acuerdos sin darse cuenta
- se diseña pensando en el sistema, no en quien lo usa
Mito #2: “Una API es solo una dirección”
Muchas veces se piensa que una API es solo “el lugar al que haces la petición”.
Como si todo se redujera a mandar algo y esperar respuesta.
Pero una dirección por sí sola no explica nada.
Puede decirte a dónde ir, pero no te dice:
- qué puedes pedir
- cómo hacerlo
- ni qué significa lo que recibes de vuelta
Por ejemplo, /buscar?artista=bad-bunny es una dirección.
Pero sin saber que:
- debes usar el método GET
- el parámetro se llama
artista - la respuesta será un JSON con canciones
...esa dirección no te sirve de mucho.
Esa dirección —a la que luego llamamos endpoint—, el punto específico donde se hace la petición, solo cobra sentido cuando existen reglas claras alrededor.
Una API no es solo el punto de entrada. Es el acuerdo completo que le da significado a la conversación.
Entonces… ¿qué hacen realmente las APIs?
Las APIs reducen el caos. Permiten que sistemas distintos:
- trabajen juntos
- sin depender uno del otro
- sin romperse cada vez que algo cambia
Por ejemplo:
Spotify puede mostrar canciones de Bad Bunny sin importar si:
- el servidor de música está en AWS o en otro cloud provider
- la base de datos cambió de MySQL a PostgreSQL
- el equipo de backend reescribió todo en otro lenguaje
Mientras la API siga respondiendo de la misma forma, la app sigue funcionando.
Eso es lo que hace que puedas usar la misma app en tu teléfono durante años, aunque todo detrás haya cambiado varias veces.
Cuando una API está bien diseñada, casi no se nota. Cuando no lo está, se siente en cada error, en cada confusión, en cada workaround.
Por qué importa entender esto desde el inicio
Porque cuando no tienes claro qué es una API, todo parece más complejo de lo que es.
No porque falte aprender más, sino porque muchas veces nadie explicó bien el contexto.
Este es solo el comienzo
Este artículo no es para memorizar definiciones.
Es para empezar a ver algo que ya estaba ocurriendo.
En los siguientes artículos vamos a mirar con más detalle:
- qué pasa realmente cuando una app hace una petición
- por qué REST no es el problema
- por qué muchas APIs fallan sin estar “rotas”
- y cómo diseñarlas pensando en personas, no solo en sistemas
Si alguna vez sentiste que las APIs eran algo que usabas, pero que nadie te había explicado con claridad… A veces no falta aprender más, sino que alguien explique mejor.

Top comments (0)