El 1 de mayo de 2026, la revista Nature Physics publicó un trabajo del Departamento de Física de la Universidad de Oxford que demuestra, por primera vez en cualquier plataforma experimental, una interacción cuántica de cuarto orden conocida como quadsqueezing. El paper, titulado "Squeezing, trisqueezing and quadsqueezing in a hybrid oscillator–spin system" y firmado por O. Băzăvan, S. Saner, D. J. Webb, E. M. Ainley, P. Drmota, D. P. Nadlinger, G. Araneda, D. M. Lucas, C. J. Ballance y R. Srinivas, está disponible bajo el DOI 10.1038/s41567-026-03222-6 y como preprint arXiv 2403.05471 desde marzo de 2024. El equipo demostró, sobre un único ion atrapado, no solo el squeezing tradicional —ya conocido desde 1985 en óptica cuántica— sino también el trisqueezing (tercer orden) y el quadsqueezing (cuarto orden), generando este último más de 100 veces más rápido de lo que predicen los métodos convencionales.
La cobertura mediática fue inmediata: ScienceDaily, The Quantum Insider, Phys.org, EurekAlert y HPCwire reportaron el resultado el mismo día. El logro tiene aplicaciones concretas en simulación cuántica, sensores cuánticos y computación cuántica, e incluye una demostración temprana en simulación de teorías gauge de red, una de las áreas más exigentes de la física teórica computacional. Este artículo es la continuación natural de la cobertura del Turing Award 2025 a Bennett y Brassard, que recorrió la criptografía cuántica desde BB84 hasta el horizonte de Q-Day; quadsqueezing pertenece al mismo paisaje, pero del lado de la información cuántica como recurso.
Qué es squeezing en términos accesibles
Para entender qué significa el resultado de Oxford hay que partir de un hecho de la mecánica cuántica que distingue ese mundo del clásico: dos magnitudes complementarias no pueden conocerse simultáneamente con precisión arbitraria. La formalización más conocida es el principio de incertidumbre de Heisenberg, que para una partícula relaciona posición y momento. En óptica cuántica, las dos magnitudes son las llamadas cuadraturas del campo electromagnético, conceptualmente análogas a la posición y velocidad de un oscilador. La luz láser ordinaria —llamada estado coherente— distribuye su incertidumbre por igual entre ambas cuadraturas. Es la luz "más clásica" que la naturaleza permite.
Un estado comprimido, o squeezed state, redistribuye esa incertidumbre. Reduce el ruido en una cuadratura por debajo del límite cuántico estándar, a costa de aumentar el ruido en la otra. La analogía clásica útil es un balón redondo que uno aplasta para hacerlo elipsoidal: el volumen total se conserva, pero una dimensión se vuelve más estrecha. Esa estrechez tiene valor práctico: si lo que medimos depende de la cuadratura comprimida, podemos medir mejor que con luz láser ordinaria. La idea fue propuesta teóricamente en los años setenta y se demostró experimentalmente por primera vez en 1985, hace cuarenta y un años. Hoy es infraestructura operativa de los detectores de ondas gravitacionales Advanced LIGO y GEO600, donde la luz comprimida permite detectar variaciones de longitud menores a una fracción del diámetro de un protón a escalas de kilómetros.
Hasta aquí, squeezing es un efecto de segundo orden: las matemáticas lo describen con un operador que contiene términos cuadráticos en la cuadratura. La pregunta natural en el campo desde hace décadas era si se podían generar análogos de orden superior —tercer orden (trisqueezing) y cuarto orden (quadsqueezing)— donde el operador contiene términos cúbicos o cuárticos. Esos estados de orden superior tienen estructura geométrica más rica y, en principio, podrían ofrecer ventajas que el squeezing tradicional no permite.
Por qué los efectos de orden superior son tan difíciles
Hay una razón física directa por la que estos efectos no se habían observado hasta ahora. Las interacciones de orden superior son, en términos de los acoplamientos físicos disponibles, naturalmente débiles. La intensidad cae rápidamente con cada orden adicional, de modo que cualquier ruido del experimento —fluctuaciones térmicas, decoherencia, imperfecciones de los pulsos láser— ahoga la señal antes de que pueda manifestarse. Generar quadsqueezing por la vía directa requeriría tiempos de interacción tan largos que el sistema se decohera antes de completarse el efecto; o, alternativamente, intensidades tan altas que los componentes experimentales se rompen.
Hasta este trabajo, la comunidad había explorado trisqueezing en algunas plataformas con resultados parciales y muy cortos en duración. El quadsqueezing era considerado, en términos de muchas conferencias del campo, "experimentalmente fuera de alcance" para sistemas existentes. La barrera no era teórica sino práctica: la naturaleza no entrega ese tipo de interacción de manera fácil.
La idea: fuerzas no-conmutativas como atajo
El equipo de Oxford resolvió el problema con un truco conceptual elegante que está en el corazón del paper. No intentaron generar la interacción de cuarto orden directamente. Aplicaron al ion atrapado dos fuerzas controladas, cada una de las cuales por separado produce un efecto lineal sencillo. Lo que hace la combinación de las dos fuerzas es lo interesante: el conjunto no es la suma de las partes, sino algo cualitativamente diferente.
La pieza física que permite este atajo se llama no-conmutatividad. En matemática elemental, sumar tres a cinco da el mismo resultado que sumar cinco a tres. En el mundo cuántico, no todas las operaciones se comportan así. Hay pares de operaciones donde el orden importa: hacer A y luego B no produce el mismo estado final que hacer B y luego A. Esa diferencia entre los dos órdenes —el conmutador de las dos operaciones— es, técnicamente, otra operación. Y si las operaciones lineales se eligen con cuidado, su conmutador puede ser una operación de orden superior.
La autora principal, Oana Băzăvan, lo expresó con esta cita en el comunicado oficial de Oxford:
"En el laboratorio, las interacciones no-conmutativas suelen verse como una molestia porque introducen dinámicas no deseadas. Aquí tomamos el enfoque opuesto: usamos esa característica para generar interacciones cuánticas más fuertes."
La estrategia replanteó la economía del experimento. En vez de luchar contra la debilidad intrínseca de una interacción de cuarto orden, el equipo construyó esa interacción combinando dos efectos lineales —que sí son fuertes y robustos— y dejando que la no-conmutatividad hiciera el trabajo. El resultado: la interacción de quadsqueezing emergió más de 100 veces más rápido que el tiempo previsto por el cálculo directo convencional, lo cual significa que el efecto se completa antes de que la decoherencia destruya la coherencia cuántica del ion.
La teoría que predijo el experimento
El experimento se apoya en una propuesta teórica publicada en 2021 por Raghavendra Srinivas —coautor también del experimento— y Robert Tyler Sutherland, en Physical Review A (volumen 104, número 032609). El paper teórico mostró formalmente cómo dos interacciones lineales spin-dependent en un ion atrapado pueden combinarse para implementar interacciones bosónicas no lineales de hasta cuarto orden. Conviene retener el detalle: la predicción precedió al experimento por cinco años. Es un caso instructivo de cómo la teoría cuántica adelanta hipótesis sobre fenómenos que la experimentación todavía no puede ejecutar, y luego la ingeniería avanza para alcanzarlos.
La propuesta de Srinivas y Sutherland generaliza un patrón conocido en óptica cuántica desde hace décadas: las interacciones bosónicas no lineales —procesos donde la energía del campo no se reparte linealmente— son la materia prima de la mayoría de los fenómenos cuánticos interesantes. Lo nuevo en su trabajo era ofrecer una receta concreta y experimentalmente factible usando un ion atrapado y los pulsos láser que ya forman parte del repertorio estándar de los laboratorios del campo. El trabajo de Oxford convierte esa receta en realidad medida.
Cómo es físicamente el experimento
Aunque el paper original contiene los detalles instrumentales completos, el esquema general se puede describir sin perder el sentido. El sistema experimental consiste en:
- Un único ion atrapado, sostenido en una trampa de iones mediante campos electromagnéticos cuidadosamente configurados. Las trampas de iones son la plataforma más madura para experimentos cuánticos de este tipo: el ion queda suspendido en el vacío, aislado de la mayoría de fuentes de ruido, donde sus estados internos —spin— y su movimiento mecánico —oscilación en la trampa— pueden manipularse con pulsos láser.
- Dos haces láser que aplican fuerzas distintas al ion. La intensidad y la frecuencia de cada haz se controlan con precisión, y juntas producen la combinación no-conmutativa que da origen a la interacción de orden superior.
- Detección por reconstrucción de la función de Wigner, una representación matemática del estado cuántico que permite caracterizar de qué tipo de squeezing se trata. La función de Wigner del estado quadsqueezed tiene una estructura geométrica con simetría rotacional de cuatro lados, distinguible de la elipse del squeezing ordinario y del triángulo del trisqueezing.
Lo notable es que el mismo aparato genera los tres tipos de squeezing —segundo, tercer y cuarto orden— con solo cambiar los parámetros de los láseres. Esa universalidad del setup es importante para aplicaciones futuras: una plataforma flexible puede simular muchos sistemas físicos sin reconfiguración mecánica.
Por qué importa: tres aplicaciones concretas
Quadsqueezing no es un efecto curioso confinado a la metrología fundamental. El paper menciona y, en algunas demostraciones tempranas dentro del propio trabajo, ya explora tres familias de aplicaciones.
Simulación cuántica de teorías gauge de red
Las teorías gauge de red son una herramienta central de la física de altas energías. Permiten estudiar, en una computadora, cómo se comportan las interacciones fuertes que mantienen unidos los protones y neutrones, en regímenes donde la teoría continua no se puede resolver con lápiz y papel. El cálculo en supercomputadoras clásicas es extremadamente costoso: las simulaciones modernas de QCD en red consumen decenas de millones de horas-CPU al año en centros como Oak Ridge o Jülich. Una alternativa que se ha desarrollado en los últimos quince años es simular las teorías gauge directamente en hardware cuántico, donde la dinámica cuántica del sistema simulador refleja la dinámica del sistema simulado.
Los términos de orden superior que aparecen naturalmente en algunas teorías gauge de red eran difíciles de implementar en simuladores cuánticos pre-quadsqueezing. El equipo de Oxford ya demostró una simulación temprana de un modelo gauge usando su técnica, lo cual posiciona el resultado como pieza directamente útil para esta línea de investigación. La conexión con el premio Turing 2025 es clara: ambas tradiciones —criptografía cuántica e información cuántica— convergen en la idea de usar dinámica cuántica controlada como recurso computacional.
Sensores cuánticos de mayor sensibilidad
El squeezing tradicional ya se usa en LIGO para detectar ondas gravitacionales. La intuición es directa: comprimir el ruido en la cuadratura que se mide permite medir más fino. Los sensores que incorporan estados quadsqueezed pueden, en principio, detectar señales con perfiles de ruido distintos a los que el squeezing ordinario optimiza. Algunos escenarios donde esto puede importar: detección de magnetómetros para imagen cerebral funcional, sensores inerciales para navegación inercial sin GPS en submarinos o cápsulas espaciales, y mediciones de fuerzas extremadamente débiles en el contexto de búsqueda de materia oscura. El campo todavía está en fase exploratoria sobre cuáles aplicaciones específicas se benefician más, pero la herramienta ya existe.
Computación cuántica con menor sobrecarga
En computación cuántica con qubits superconductores o iones atrapados, las operaciones no lineales son escasas y caras. Cada operación que requiere interacciones de orden superior se descompone, en el modelo estándar, en una secuencia larga de operaciones lineales más simples. Esa secuencia consume tiempo de coherencia y acumula errores. Si se puede ejecutar la operación de orden superior en un solo paso, como permite quadsqueezing, la profundidad del circuito disminuye y la fidelidad del resultado mejora. Los autores señalan en el comunicado oficial que su técnica abre la posibilidad de implementar puertas lógicas no estándar con menos pasos, lo cual es directamente relevante para escalar la computación cuántica más allá de los aproximadamente cien qubits que la mayoría de procesadores comerciales manejan hoy con fidelidad útil.
Cuán fuerte es el resultado
Conviene calibrar el resultado. Esto no es un computador cuántico universal. Es un único ion en una trampa, y el efecto demostrado es un componente, no un sistema completo. La pregunta operativa para alguien que sigue el campo es: ¿qué barreras de escala van a aparecer cuando se intente extender este truco a sistemas con muchos modos —es decir, muchos iones— y cuando se intente integrarlo con las arquitecturas de error correction que ya están en desarrollo? Esos son problemas abiertos, y el paper los menciona explícitamente como dirección de trabajo futuro.
Lo que sí es robusto es el principio. La idea de explotar no-conmutatividad como recurso, en lugar de tratarla como una molestia que hay que minimizar, tiene aplicaciones más allá de squeezing. La cita de Raghavendra Srinivas, supervisor del trabajo, en el comunicado oficial es ilustrativa:
"Fundamentalmente, hemos demostrado un nuevo tipo de interacción que nos permite explorar la física cuántica en territorio inexplorado, y estamos genuinamente entusiasmados por los descubrimientos que vendrán."
Hay un patrón en este tipo de avances. Las técnicas inicialmente desarrolladas en sistemas pequeños y bien controlados —un solo ion en una trampa— suelen migrar primero a sistemas medianos —pequeños arrays— y luego a la infraestructura común de la disciplina, como ya pasó con el squeezing tradicional. La adopción no es inmediata; los detectores de ondas gravitacionales tardaron veinticinco años en pasar de las primeras demostraciones de squeezing en laboratorio a la integración operativa. La ventana de tiempo para ver quadsqueezing fuera del laboratorio puede ser comparable, o más rápida si las aplicaciones de simulación cuántica empujan.
Cómo experimentar con squeezing desde el código
Para quien quiera explorar la física desde una herramienta de programación sin acceso a un laboratorio de física atómica, las plataformas de simulación cuántica modernas exponen estos conceptos directamente. Qiskit, Cirq, Strawberry Fields y QuTiP permiten construir y simular estados squeezed con pocas líneas de Python. Un ejemplo mínimo en QuTiP, una biblioteca abierta de simulación cuántica:
import numpy as np
from qutip import basis, displace, squeeze, wigner, plot_wigner
N = 30 # dimensión del espacio de Hilbert truncado
alpha = 0.0 # sin desplazamiento, vacío comprimido
r = 1.0 # parámetro de squeezing (en unidades naturales)
theta = 0.0 # ángulo de squeezing
vac = basis(N, 0) # estado vacío
sq_op = squeeze(N, r * np.exp(1j * theta)) # operador de squeezing
sq_state = sq_op * vac # vacío comprimido
# función de Wigner: distribución de cuasi-probabilidad en el espacio de fase
plot_wigner(sq_state)
El resultado visual es una distribución elíptica en el espacio de fase: la firma del squeezing de segundo orden. Para trisqueezing y quadsqueezing las funciones equivalentes no están todavía como primitivas en QuTiP, pero pueden construirse extendiendo el operador squeeze con potencias mayores del operador de aniquilación. Es un buen ejercicio para entender por qué las interacciones de orden superior son matemáticamente más complejas, aun cuando la física experimental ahora las habilite.
# Instalación de QuTiP
pip install qutip
# Para Strawberry Fields (Xanadu), específico para óptica cuántica continua
pip install StrawberryFields
Strawberry Fields es particularmente útil porque trata estados squeezed como ciudadanos de primera clase del lenguaje, y es la plataforma sobre la cual Xanadu desarrolla sus computadoras cuánticas fotónicas comerciales. El código, sin instalación física, es la entrada más accesible al mundo conceptual donde Oxford acaba de empujar la frontera.
Lección de fondo
El paper de Oxford hace algo que vale la pena retener para entender la dinámica del avance científico. Toma una "molestia" —la no-conmutatividad de operaciones cuánticas— y la convierte en recurso. Es el mismo movimiento que hace BB84 con la perturbación cuántica de la medición: lo que en otros contextos es una limitación, en el contexto correcto es la herramienta. Esta inversión de perspectiva es el patrón estructural de muchos avances en información cuántica.
La otra lección es de método. La predicción teórica de Srinivas y Sutherland en 2021 anticipó precisamente lo que el experimento demuestra ahora. Cinco años entre la propuesta sobre el papel y el resultado en el laboratorio es un ciclo razonablemente corto en física experimental, y depende crucialmente de que la teoría haya identificado un camino implementable con la tecnología existente, no un camino que requiera plataformas de generación futura. Cuando la teoría, los experimentos y la ingeniería operan en sincronía, el campo avanza rápido. Cuando se desincronizan, los resultados quedan en la lista de "experimentos pendientes" durante décadas.
Para quien sigue el panorama de información cuántica desde fuera del campo, lo importante es que la frontera ya no está en demostrar que el squeezing existe ni en optimizar el squeezing tradicional. Está en construir el repertorio completo de interacciones de orden superior y aprender a integrarlas en sistemas que escalen. Quadsqueezing es la primera baldosa de un piso que recién empieza a ponerse.
Fuentes
- Squeezing, trisqueezing and quadsqueezing in a hybrid oscillator–spin system — Băzăvan et al., Nature Physics, mayo 2026: https://doi.org/10.1038/s41567-026-03222-6
- Preprint en arXiv (versión open access): https://arxiv.org/abs/2403.05471
- Comunicado oficial Oxford Department of Physics: https://www.physics.ox.ac.uk/news/oxford-team-achieves-first-ever-quadsqueezing-quantum-interaction
- ScienceDaily — Oxford physicists achieve first-ever "quadsqueezing" breakthrough in quantum physics: https://www.sciencedaily.com/releases/2026/05/260501052828.htm
- The Quantum Insider — Oxford Team Achieves First-ever 'Quadsqueezing' Quantum Interaction: https://thequantuminsider.com/2026/05/01/oxford-team-achieves-first-ever-quadsqueezing-quantum-interaction/
- EurekAlert (comunicado de prensa primario): https://www.eurekalert.org/news-releases/1126499
- Wikipedia — Squeezed coherent state: https://en.wikipedia.org/wiki/Squeezed_coherent_state
- Wikipedia — Trapped ion quantum computer: https://en.wikipedia.org/wiki/Trapped_ion_quantum_computer
- Wikipedia — Ion trap: https://en.wikipedia.org/wiki/Ion_trap
- Trabajo teórico precedente: Srinivas y Sutherland, Physical Review A 104.032609 (2021). El sitio de APS bloquea agregadores externos; la cita canónica se consulta directamente en journals.aps.org.
- Cobertura adicional consultada: phys.org, HPCwire, Yahoo News (algunos de estos publishers bloquean acceso programático; las versiones canónicas se navegan directamente).
- Artículo previo en línea con esta cobertura: Turing 2025 a Bennett y Brassard, elsolitario.org, 3 mayo 2026: https://elsolitario.org/2026/05/03/turing-2025-a-bennett-y-brassard-por-que-la-criptografia-cuantica-que-inventaron/
Top comments (0)