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Henry Ramirez
Henry Ramirez

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Fitbit Edge batería reemplazable: 7 días y US$179.99

Fitbit Edge, batería reemplazable incluida, abre una etapa rara en las pulseras de actividad: Google presentó un equipo pensado para seguir vivo cuando su batería empiece a fallar. Cuesta US$179.99 en Estados Unidos, ya acepta reservas en la Google Store y llega a las tiendas el 27 de octubre.

La propuesta ubica al Edge entre la Fitbit Air sin pantalla y el Pixel Watch 5. Trae pantalla AMOLED en color de 1,34 pulgadas, botón lateral físico para pausar un entrenamiento con guantes o manos sudadas y carcasa de aluminio reciclado. Frente a la Charge 6, el área de visualización crece 46 %, detalló Wareable en su cobertura del lanzamiento.

Ese hueco intermedio tiene lógica comercial. Parte del público que compró los smartwatches más vendidos de 2025 quiere métricas serias de salud y deporte sin cargar un reloj grande en la muñeca ni pagar precio de reloj grande. Una pulsera de 17,7 gramos ataca justo ese cansancio.

Una batería que se cambia, no una pulsera que se tira



Google lo presenta como su primer rastreador de actividad reparable. El blog oficial de la compañía informó que el Edge usa una arquitectura interna modular y una batería reemplazable diseñada para extender la vida del dispositivo. Suena a detalle menor. No lo es en una categoría donde la batería agotada suele mandar el equipo completo al cajón, y del cajón a la basura.

El matiz conviene leerlo con calma. GSMArena reportó que Google publicó información sobre el reemplazo y advierte que el procedimiento requiere experiencia técnica. Cambiar esa batería no equivale a abrir una tapa con la uña en la cocina: habrá que ver qué herramientas pide el proceso, cuánto costará la pieza y qué talleres podrán hacerlo fuera de Estados Unidos.

Para el comprador de América Latina que importa desde tiendas estadounidenses, la cuenta cambia si el repuesto aparece en canales accesibles. Pagar US$179.99 por una pulsera que puede ganar años extra con una batería nueva es una conversación distinta a pagar lo mismo por un equipo sellado con fecha de muerte escrita en la celda.

GPS afinado, pantalla grande y un entrenador con suscripción



El sistema de posicionamiento global (GPS) integrado trabaja sin depender del teléfono y Google afirma que resulta 40 % más preciso que la generación anterior al trazar rutas. Un altímetro suma desnivel en cuestas y escaleras, un dato que los corredores de ciudad agradecen cuando el recorrido plano aburre.

Registrar el ejercicio pide poca disciplina. El Edge reconoce de forma automática hasta 100 actividades, entre caminatas, carreras y salidas en bicicleta, y ofrece más de 50 modos manuales con avisos en pantalla durante la sesión: apretar el paso, bajar el ritmo o sostenerlo. TechCrunch publicó que esos avisos forman parte de la guía en tiempo real del equipo.

El entrenador personal lleva nombre propio: Google Health Coach, impulsado por Gemini, arma rutinas semanales y ajusta los planes al horario y a los datos de actividad de cada persona. El acceso exige la suscripción Google Health Premium y la compra del Edge incluye tres meses del servicio. Pasado ese plazo, parte del cerebro del producto pasa a renta mensual, un punto que cada comprador debe sumar al precio de la etiqueta.

Precio, fecha y compatibilidad del Fitbit Edge con batería reemplazable

La edición Stephen Curry cuesta US$219.99 en Estados Unidos y suma tonos naranja ligados al jugador, mientras la versión estándar se vende en cuatro acabados: Obsidian, Fog, Olive y Canyon. El equipo funciona con teléfonos Android 11 o superior y con iPhone con iOS 16.4 o superior, siempre con cuenta de Google y la aplicación Google Health.

Cinco minutos conectado al cargador magnético devuelven un día de uso y la carga completa toma en torno a 90 minutos, para una autonomía de hasta siete días por carga, datos publicados por FoneArena. La resistencia al agua alcanza 50 metros, apta para piscina y ducha, con sellado IP68 contra polvo y agua.

Salud en segundo plano, con una letra pequeña que conviene leer



El paquete de sensores trae aplicación de electrocardiograma (ECG) en la muñeca, medición continua del ritmo cardíaco, oxígeno en sangre y sensor dedicado de temperatura de la piel. Dormir con la pulsera también rinde más: la detección de etapas del sueño mejora 15 % frente a generaciones previas, informó TechCrunch a partir de los datos de Google.

Health Guardian vigila en segundo plano cambios en mediciones a lo largo del tiempo, entre ellos tendencias de presión arterial y de resistencia a la insulina, y puede avisar ante ritmo cardíaco alto o bajo. La ficha del producto lo deja claro: son indicadores de bienestar general, no un diagnóstico médico ni un examen para detectar diabetes o hipertensión. Quien lo compre esperando un doctor en la muñeca compra mal.

Queda un dato práctico antes de reservar. Con la pantalla siempre encendida, la autonomía cae a cerca de dos días y el GPS continuo rinde unas 10 horas, cifras que GSMArena tomó de la documentación de Google. Y para el mercado hispano falta una pieza concreta: Google no ha detallado todavía en qué países de América Latina se venderá el repuesto de la batería reemplazable del Fitbit Edge ni a qué precio llegará ese servicio.

Fuente: Blog oficial de Google

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