Hay algo bonito en esa idea — y también algo que merece matizarse un poco.
https://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM
Lo bonito: es verdad que gran parte de lo que llamamos "descubrimiento científico" es justamente eso, sacar a la luz regularidades que ya operaban sin que nadie las nombrara. La genética molecular no inventó la herencia, la termodinámica no inventó la entropía, la relatividad no inventó la curvatura del espacio-tiempo — todo eso ya estaba "corriendo" antes de que hubiera un lenguaje matemático para describirlo. En ese sentido, la ciencia es más arqueología de reglas preexistentes que invención.
El matiz: hay que tener cuidado de no convertir esto en la idea de que existe un "libro de leyes" ya escrito en algún sitio, esperando a ser leído — eso empuja hacia un platonismo fuerte (las leyes como entidades que preexisten independientes de la materia) que es una postura filosófica, no un hecho establecido. La alternativa, más cercana a como piensan muchos físicos hoy, es que las "leyes" son patrones estables que emergen de la propia estructura del universo — no gobiernan desde fuera, son una descripción de cómo se comporta lo que hay. Es la diferencia entre "las leyes existen y la materia las obedece" y "la materia se comporta de forma consistente, y a eso lo llamamos ley".
Con la vida en particular pasa algo curioso: durante mucho tiempo se pensó que necesitaba una ley aparte, un "élan vital" — algo que la física y la química normales no explicaban. Lo que ha ido pasando (bioquímica, biología molecular, termodinámica de sistemas lejos del equilibrio) es que esas leyes "invisibles" de la vida han resultado ser, en su mayoría, las mismas leyes físico-químicas de siempre, solo que operando en sistemas extraordinariamente complejos y auto-organizados. No hizo falta una ley nueva, hizo falta ver la complejidad correctamente.
¿Estabas pensando en algo concreto al decir esto, o es más una reflexión de fondo?
Top comments (0)