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Henry Ramirez
Henry Ramirez

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PhoneBot, el robot humanoide con un teléfono por cerebro

PhoneBot, el robot humanoide con un teléfono Android por cerebro, camina, sigue a una persona con la cámara y se levanta solo tras caer boca abajo. Mide 48,3 centímetros, pesa 1,8 kilos con el teléfono incluido y su cuerpo cuesta unos US$400, sin contar el móvil. Lo construyó RoMeLa, el laboratorio de robótica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y el estudio del proyecto salió publicado en arXiv el 6 de octubre de 2026.

El truco está en lo que el teléfono ya trae de fábrica. Un móvil corriente reúne cámara, sensores de movimiento, conexión Wi-Fi y un procesador capaz de hacer cuentas en tiempo real. PhoneBot aprovecha ese paquete completo y evita comprar cada pieza por separado, el gasto que encarece cualquier robot humanoide de laboratorio.

El teléfono manda y las piernas obedecen por Wi-Fi



PhoneBot lleva el teléfono montado sobre la cintura, en el lugar del torso. Desde ahí, la cámara detecta personas y objetos, y la unidad de medición inercial (IMU), el sensor que registra inclinación y movimiento, avisa si el cuerpo se está yendo de lado. El procesador del móvil calcula la orden de cada paso y la manda por Wi-Fi a una pequeña computadora de placa única instalada en el cuerpo.

Esa computadora habla con los 13 motores: seis en cada pierna y uno extra que gira el torso para mirar hacia un lado sin mover los pies. Los motores son servos DYNAMIXEL XL430-W250-T de ROBOTIS, a US$23,90 la unidad, con un par máximo de 1,4 newton metro. No hay ni un cable entre el teléfono y el resto del robot: cambiar el móvil por otro modelo no obliga a rehacer la instalación eléctrica.

El equipo probó el sistema con cuatro teléfonos Android. Tres eran modelos de prepago comprados por entre US$50 y US$80: un moto g de 2025, un Galaxy A16 5G y un moto g de 2024. El cuarto era un Honor 9 de 2017, un aparato con nueve años encima que ejecutó las funciones principales, con una excepción clara: el mapeo del entorno no corrió en ese equipo porque los servicios de Google que necesita no están disponibles para ese modelo en Estados Unidos.

Aprendió a caminar en simulación, con caídas gratis



Antes de tocar el suelo, PhoneBot practicó dentro de MuJoCo, un simulador de física. El entrenamiento usó aprendizaje por refuerzo: el robot virtual ganaba puntos por mantener el ritmo, alternar los pasos y seguir de pie, y los perdía si arrastraba los pies o se caía. El modelo de simulación respetó los límites reales de los motores, con su fuerza y su velocidad tope, para que lo aprendido sirviera luego en el cuerpo físico.

Durante el entrenamiento apareció un vicio típico: el robot cargaba más una pierna que la otra. El equipo lo corrigió con una técnica de espejo sagital, que duplica los movimientos de un lado en el otro y reparte el esfuerzo entre ambas piernas. Con ese ajuste, las demostraciones reales mostraron al robot humanoide caminando en suelo plano, girando el torso para seguir a una persona con la cámara y levantándose desde el suelo tras quedar boca abajo.

La idea tiene un antecedente claro. En 2021, investigadores de Intel Labs presentaron OpenBot, una plataforma que convertía un teléfono en el centro de control de un robot con ruedas de unos US$50. PhoneBot toma esa misma receta y la pasa a dos piernas, un problema bastante más duro: un robot con ruedas no se cae si se detiene; un bípedo, sí.

Lo que cuesta armarlo y lo que todavía no puede hacer

El contraste de precio es la parte que explica el interés. La tabla del propio estudio compara plataformas pequeñas de investigación: el ROBOTIS OP3 cuesta US$13.800, BRUCE US$9.000, ToddlerBot US$6.000 y Berkeley Humanoid Lite US$5.000. PhoneBot baja esa cuenta a unos US$400 en piezas, porque el cerebro y los sensores ya están pagados: duermen en el cajón de casi cualquier casa. El sector comercial se mueve en otra escala, con operaciones como la de Agility Robotics, que entró al Nasdaq con US$465 millones.

Los límites vienen escritos en el mismo estudio, sin adornos. PhoneBot no tiene brazos, su marcha se entrenó solo para suelo plano y los motores pequeños recortan los movimientos que puede intentar. La conversación tampoco vive dentro del teléfono: el reconocimiento de voz y el modelo de lenguaje corren en una computadora portátil cercana, conectada por Wi-Fi, mientras la marcha y la visión sí se calculan en el móvil.

Los diseños del cuerpo, la lista de piezas y la guía de armado quedaron publicados en el sitio phonebot.dev con licencia Creative Commons BY-NC 4.0: se pueden copiar y adaptar para usos no comerciales, con crédito a los autores; venderlo exige un permiso aparte. El estudio, firmado por Ruochen Hou, Quanyou Wang, Daniel Koh y Dennis Hong, es una prepublicación de arXiv y aún no pasa por revisión de pares.

El equipo trabaja ahora en terrenos irregulares, brazos ligeros y un modelo de lenguaje corriendo dentro del propio teléfono. Si ese último punto se cumple, el robot dejará de depender de la portátil para conversar y el experimento quedará completo con lo que ya trae cualquier Android de US$50: cámara, sensores, procesador y una pantalla táctil que hace de panel de control.

Fuente: arXiv (estudio de RoMeLa, UCLA)

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