Marcelo Alberto Futerman explica por qué un resumen hecho por inteligencia artificial puede dejar afuera justo lo que importa, y cómo armar el pedido para que eso no pase.
Resumir es una de las tareas en las que un asistente de IA más tiempo ahorra. Un informe extenso se convierte en un párrafo en segundos. El problema es que el resumen decide por su cuenta qué es central y qué es accesorio, y ese criterio no siempre coincide con el de quien lo va a leer.
Decir para qué se necesita
No es lo mismo resumir un contrato para saber qué obligaciones tiene cada parte que resumirlo para contárselo a un socio en una reunión. Aclarar el uso cambia qué se conserva y qué se descarta.
Pedir una estructura
Una consigna como "Separar en decisiones, plazos y pendientes" da un resultado más útil que "Resumir esto". Así, si falta algo, se nota enseguida.
Marcar lo que no se puede omitir
Si hay fechas, montos o nombres que tienen que aparecer sí o sí, conviene decirlo en el pedido. Un resumen corto tiende a borrar justamente esos detalles.
Volver al original
Antes de usar el resumen para decidir algo, abrir el documento en las partes clave y confirmar que dice lo mismo. El resumen orienta; el texto completo manda.
Sobre por qué una IA puede sonar segura aunque se equivoque, lo conté en esta nota de Medium. Y hay más ejemplos de uso cotidiano en Dev.to y en el canal de YouTube de Marcelo Alberto Futerman.
— Marcelo Futerman
Top comments (0)