Estimar cuánto tiempo voy tardar en resolver un problema suele ser difícil, sobre todo si es un problema nuevo. Peor que eso es estimar cuánto se va a demorar otra persona.
Sin embargo, ahí sigue uno intentando estimar, fallando una y otra vez. Aferrado a la idea de que debe existir una forma correcta de estimar y lo único que le falta a uno es aprender a hacerlo bien.
Pero nada cambia. En unas tareas, uno estima un día entero pero realmente usa 2 horas. En otras, uno estima 15 minutos y usa toda una tarde.
Así que me cansé y decidí cambiar el problema. Ya no le dedico el tiempo a estimar, sino a invertir.
¿Cuál es la diferencia?
Estimar es una función en la que entran dos parámetros: la solución planteada a un problema y mi experiencia resolviendo problemas varios. La función retorna un tiempo en el que se supone puedo construir esa solución.
Defino aquí el término invertir como un presupuesto en tiempo que se asigna como restricción a cualquier solución de un problema. El diseño y construcción de la solución deberá satisfacer esta restricción.
Algoritmos fallidos
Esa función que estima ha tenido por dentro algoritmos diferentes:
- Estimación medida en tiempo.
- Estimación con puntos usando la secuencia Fibonacci que de alguna manera se convierten en tiempo.
- Estimación con tallas tipo XL, L, M, S, que también de alguna forma se convierten en tiempo.
- Estimación en grupo con cualquiera de las técnicas anteriores y promedios.
Todos algoritmos fallidos.
¿Seguimos probando a inventar más algoritmos? Yo prefiero replantear el problema para poder aplicar algo en lo que sí seamos buenos.
En qué sí somos buenos
Cuando nos dan un tiempo límite para alcanzar un resultado, de alguna forma encontramos la forma de lograrlo. Es la capacidad humana para lograr mucho con poco.
Pero para que este poder funcione, la creatividad tiene que estar disponible. Si podemos rediseñar, reorganizar, replantear, acortar, extender, reutilizar, etc., somos capaces de resultados que parecerían imposibles al principio.
En este terreno sí somos buenos. Usando nuestra creatividad en condiciones restringidas.
Restringir la inversión y no la solución
La creatividad humana es tan potente, que podríamos diseñar proyectos que nos tomaría siglos construir.
El problema es que tomamos un problema y diseñamos una solución usando toda nuestra creatividad. Luego imponemos el diseño como restricción y le pedimos a los constructores que estimen cuánto se van a gastar.
¿Por qué no le damos la vuelta? Decidamos cuánto estamos dispuestos a invertir, agreguemos esa conclusión como restricción y dejemos que la creatividad resuelva dentro de ese límite.
Nuevo punto de partida
¿Cuánto tiempo máximo estoy dispuesto a invertir en resolver este problema?
Hay que responder esa pregunta en días. Preferiblemente, la respuesta tiene que ser menor a 2 semanas, de lo contrario hay que partir el problema en partes más pequeñas.
Por qué 2 semanas máximo
Si el problema es preparar un almuerzo, máximo invierto una mañana sin importar qué vaya a cocinar. Un día ya sería mucho. Dos días, una exageración.
Si el problema es encontrar la cura para cualquier cáncer, podría estar dispuesto a invertir los años de vida que me quedan.
En el primer caso, apenas empiece el cronómetro a correr, yo me empiezo a mover. Sólo tengo la mañana, así que hay que decidir rápido qué voy a preparar, salir a comprar los ingredientes, poner las ollas, empezar a picar, etc.
Si fui al supermercado y olvidé comprar un ingrediente, puedo evaluar si alcanzo a ir a comprarlo o si resuelvo con lo que tengo.
En el segundo caso, apenas empiece el cronómetro a andar, no pasa nada. El problema es tan grande que no sabría ni por dónde arrancar. El tiempo que pienso invertir se ve tan largo que tampoco es como para afanarse. No hay movimiento.
Para mí, dos semanas es el tiempo máximo que puesto en un cronómetro crea movimiento.
Replanteando
El tiempo es un recurso escaso y muy valioso, deberíamos usar toda nuestra creatividad para usarlo eficientemente.
Siempre habrá muchos problemas por resolver y seguramente no el tiempo suficiente para resolverlos todos.
Dejemos de pedalear estimaciones. En su lugar:
- Definamos bien el problema.
- Acordemos qué significa resolver satisfactoriamente el problema (resultados esperados).
- Acordemos cuánto tiempo estamos dispuestos a invertir en resolver ese problema con esas condiciones.
- Usemos nuestra creatividad al máximo para hallar la salida.
Top comments (0)