DEV Community

Andres R
Andres R

Posted on Originally published at republibre.com

Kicillof se autopromueve para 2027: la jugada del kirchnerismo para perpetuar el Estado

Publicado originalmente en República Libre.


El anuncio como señal de continuidad del kirchnerismo

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se presentó ayer en una rueda de prensa y declaró: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”. A primera vista parece una promesa de cambio, pero la realidad política es otra. La frase es una reiteración del discurso de la cúpula kirchnerista: ofrecer una “alternativa” que, en la práctica, significa más gasto público, más regulación y menos espacio para la iniciativa privada.

Según la cobertura de Somos Jujuy, Kicillof pretende posicionarse como la “alternativa” frente a la crisis, pero el discurso es idéntico al de sus predecesores: la solución pasa por incrementar la intervención del Estado.

La estrategia electoral y los cálculos del Frente de Todos

El kirchnerismo no se lanza al ruedo sin un cálculo. En los últimos meses, la cúpula del Frente de Todos ha realizado encuestas internas que indican que el voto de los sectores populares sigue anclado en la figura del Estado como garante de empleo y subsidios. La candidatura de Kicillof sirve para consolidar esa base y, simultáneamente, para absorber a los posibles rivales internos que podrían fragmentar la coalición.

Desde el punto de vista de la lógica de poder, la jugada es clara: Kicillof actúa como puñal de hierro que mantiene viva la narrativa del “Estado presente”, mientras que otros líderes peronistas se posicionan como moderados para atraer al electorado de centro. La división interna se minimiza al presentar una sola cara visible para la campaña 2027.

Costos fiscales de la agenda de Kicillof

Los números no mienten. Según el último informe del INDEC, el gasto público representó el 45,2 % del PIB en 2025, una de las mayores proporciones de la historia reciente. La política de Kicillof, basada en la expansión de programas sociales y en la nacionalización de sectores estratégicos, implica un aumento sostenido de esa cifra.

Friedman y Hayek advertían que “el gasto público excesivo destruye la disciplina fiscal y ahoga la iniciativa privada”. En la práctica, cada punto porcentual adicional del gasto equivale a cientos de millones de dólares que dejan de invertirse en la producción real. Además, el déficit fiscal crónico obliga al BCRA a financiar la brecha con emisión monetaria, lo que alimenta la inflación.

Datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que la emisión monetaria neta creció un 12 % interanual en el último semestre, reflejo de la necesidad de financiar el déficit. Este círculo vicioso de gasto, emisión y devaluación es precisamente lo que los liberales hemos denunciado durante años.

El escenario de la oposición liberal

Para la coalición liberal encabezada por Javier Milei, la candidatura de Kicillof representa una oportunidad estratégica. La narrativa del kirchnerismo, basada en el gasto y la regulación, permite trazar una línea clara de contraste: reducción del Estado, apertura de mercados y defensa del mérito individual.

Los líderes liberales están rearmando su mensaje con referencias a Mises, Espert y Alberdi, destacando que la verdadera “alternativa” para la Argentina es el retorno a la regla de oro fiscal y la garantía de la propiedad privada. La tarea será convencer a los votantes de que la seguridad económica no proviene de subsidios, sino de la creación de empleo privado.

Conclusión: ¿quién gana y quién pierde?

En el tablero de poder, Kicillof gana al consolidar su posición dentro del Frente de Todos y al reforzar la lógica del Estado interventor que ha mantenido a la coalición en el poder durante más de una década. Los peronistas pierden solo si la oposición liberal logra articular un bloque suficientemente amplio para romper la hegemonía del gasto.

Para los liberales, la derrota sería aceptar la narrativa del kirchnerismo como la única vía de salida. En cambio, la victoria consiste en transformar la disputa electoral en una campaña de ideas que promueva la disciplina fiscal, la competencia y el mérito. Como decía Rosales, “el futuro de la Argentina depende de su capacidad para reducir el Estado y liberar el talento de sus ciudadanos”.

En definitiva, la candidatura de Kicillof no es una sorpresa, sino una pieza calculada dentro de un juego de poder que seguirá definiendo la política argentina hasta 2027. La pregunta que queda es: ¿estaremos dispuestos a seguir alimentando ese modelo, o preferimos apostar por la libertad económica y el respeto a la propiedad privada?

Relacionado: La Ley de Tierras: cuando el populismo le teme a la inversión — otra mirada sobre el mismo tema.

Top comments (0)