DEV Community

Andres R
Andres R

Posted on • Originally published at vocesdelestado.com

Milei y el Council of the Americas: el país como vitrina del ajuste

Publicado originalmente en Voces del Estado.


El anfitrión y sus invitados

Milei encabezará la 23ª edición del Council of the Americas en Buenos Aires, según informó HOY ROJAS. El dato, presentado en muchos medios como una simple agenda institucional, merece una lectura bastante más profunda. El Council of the Americas no es un club de debate académico ni un foro multilateral de libre acceso: es la organización creada en 1965 por David Rockefeller para promover los intereses del capital privado norteamericano en América Latina. Su historial en la región acompaña, casi sin excepción, los momentos de mayor presión sobre los Estados nacionales para abrir mercados, desregular sectores estratégicos y achicar el gasto público.

Que el presidente de la Nación no solo asista sino que encabece el evento habla de una decisión política deliberada: elegir como interlocutores privilegiados a los representantes del capital financiero global, en lugar de profundizar los vínculos con los bloques regionales que históricamente le dieron a la Argentina margen de maniobra soberana.

Qué es el Council of the Americas y por qué importa

El Council of the Americas agrupa a las principales corporaciones multinacionales con intereses en América Latina: bancos de inversión, fondos de cobertura, empresas energéticas, farmacéuticas y agroindustriales. Su brazo de política pública, Americas Society, genera informes y recomendaciones que influyen directamente sobre las agendas de los gobiernos de la región.

No se trata de una conspiración: es lobby institucionalizado y transparente. Lo que resulta revelador no es que existan estos espacios —existen en todas partes— sino a quién elige escuchar este Gobierno cuando define el rumbo económico. Mientras la Argentina arrastra una deuda externa que supera los 400.000 millones de dólares y negocia con el FMI condiciones que afectan directamente el nivel de vida de millones de personas, el Ejecutivo sale a mostrar credenciales ante los mismos actores que se benefician de esa arquitectura financiera.

En otras palabras: Milei no va al Council of the Americas a negociar en nombre del pueblo argentino. Va a demostrar que las reformas van en serio.

La deuda como cadena y el FMI como árbitro

No es posible entender la presencia argentina en este foro sin el contexto del endeudamiento. El préstamo récord que el FMI otorgó al gobierno de Macri en 2018 —57.000 millones de dólares, el mayor de la historia del organismo— ató a la Argentina a un programa de ajuste estructural que los gobiernos posteriores debieron administrar con enormes costos sociales. El actual Gobierno no solo no rompió con esa lógica sino que la profundizó: negoció un nuevo acuerdo con el Fondo que implica metas fiscales, restricciones al gasto y una apertura comercial y financiera que beneficia directamente a los actores representados en el Council of the Americas.

La soberanía económica no se pierde de golpe. Se va cediendo en cada acuerdo, en cada foro, en cada señal que un gobierno envía al mercado internacional sobre quién manda realmente en las decisiones de política pública. Cada vez que Milei sube a un escenario como este y recibe los aplausos de los fondos de inversión, está comunicando algo muy concreto: que las prioridades del capital financiero global van antes que las del mercado interno, que la industria nacional o que los trabajadores.

Integración regional: el camino que se abandona

Mientras Buenos Aires abre sus puertas al Council of the Americas, el Mercosur languidece como prioridad de la política exterior argentina. La CELAC, ese espacio de diálogo latinoamericano que tanto costó construir, es ignorada. Los BRICS —bloque al que la Argentina fue invitada a sumarse durante la gestión anterior, en un movimiento que hubiera diversificado sus vínculos estratégicos— fueron rechazados de plano por este Gobierno al asumir.

La integración regional no es una consigna romántica: es una herramienta concreta de poder. Los países que negocian en bloque consiguen mejores condiciones en el comercio internacional, diversifican sus mercados, reducen la dependencia de un solo polo financiero y ganan autonomía para definir sus propias políticas de desarrollo. Brasil, México, Colombia y Chile entienden esto y lo practican con distintos matices ideológicos. La Argentina de Milei, en cambio, apuesta a la alineación total con Washington y los organismos financieros multilaterales como estrategia de inserción internacional.

El resultado previsible de esa apuesta es mayor vulnerabilidad, no mayor fortaleza. Un país que renuncia a sus alianzas regionales y se presenta como alumno ejemplar del ajuste ante el capital financiero global no está negociando: está capitulando.

Lo que los aplausos del Council no dicen

Es probable que Milei reciba una ovación en el Council of the Americas. Los fondos de inversión aplauden las desregulaciones, celebran la apertura financiera y aprueban el achicamiento del Estado —no porque eso sea bueno para los argentinos, sino porque les abre oportunidades de negocios que antes estaban restringidas.

Pero esos aplausos no se traducen en empleo, en salarios reales, en acceso a la salud o en una industria nacional competitiva. La historia argentina tiene ejemplos sobrados de gobiernos que cosecharon elogios en los foros internacionales mientras la economía doméstica se deterioraba: la convertibilidad de los noventa fue aclamada en cada Davos y cada reunión del FMI hasta que colapsó en diciembre de 2001 con una de las crisis sociales más graves de nuestra historia.

La soberanía económica no es un capricho ideológico. Es la condición mínima para que un Estado pueda tomar decisiones en función de las necesidades de su población. Cuando esa soberanía se delega —ante el FMI, ante el Council of the Americas, ante los fondos buitre— las consecuencias las pagan siempre los mismos: los que no tienen dólares en el exterior ni acceso a los foros donde se decide el rumbo del país.

El país que queremos mostrar y el que vivimos

Mientras Milei encabeza el Council of the Americas y muestra una Argentina ordenada para los mercados, millones de compatriotas siguen viendo cómo el ajuste erosiona sus condiciones de vida. La brecha entre la Argentina que se vende en los foros internacionales y la que se vive en los barrios, las fábricas y los hospitales públicos es la medida real del fracaso de este modelo.

La integración latinoamericana, el fortalecimiento del Mercosur, la diversificación de alianzas estratégicas y la recuperación de la soberanía sobre los recursos y las decisiones económicas no son opciones del pasado: son la agenda del futuro que este Gobierno elige no ver. El Council of the Americas no es una cumbre de desarrollo: es la vitrina donde se exhibe un país dispuesto a todo con tal de obtener la aprobación del capital financiero global. Y eso, en términos de soberanía, tiene un costo que todavía estamos pagando.

Relacionado: Obra Social Bancaria Argentina: Un Análisis — otra mirada sobre el mismo tema.

Top comments (0)