Publicado originalmente en Justicia Liberal.
Milei y los gobernadores en París: meritocracia de show que distrae al país
El presidente Javier Milei volará a la capital francesa acompañado de Rogelio Frigerio y once gobernadores provinciales, según informa Cuestión Entrerriana. La visita, anunciada como una gira de “promoción del talento argentino”, sirve de pretexto para analizar, con el lente de la cultura del mérito, qué tan lejos está la realidad del discurso.
El viaje como puesta de escena
El itinerario incluye reuniones con empresarios franceses, visitas a museos y una cena oficial en la Torre Eiffel. El simbolismo no es casual: la imagen del presidente y los gobernadores frente a un monumento de la libertad de mercado pretende reforzar la idea de que la élite argentina está lista para competir globalmente. Sin embargo, la meritocracia no se mide en fotografías, sino en la capacidad de los ciudadanos para transformar sus ideas en resultados concretos.
Meritocracia de espectáculo vs. realidad estructural
El discurso de Milei celebra el esfuerzo individual y la iniciativa privada, valores defendidos por Hayek y Friedman. Pero la realidad argentina muestra que el 30 % de la población activa está subempleada y que la productividad laboral sigue rezagada respecto a sus pares latinoamericanos (INDEC, 2025). El viaje no resuelve estos números; en cambio, desplaza la discusión hacia un escenario de glamour que distrae del problema central: la falta de un marco institucional que premie verdaderamente el mérito.
El costo oculto del Estado y la burocracia
Mientras los gobernadores presentan proyectos de obra en París, en la Argentina los presupuestos provinciales siguen drenados por la burocracia y el gasto inflacionario. Según datos del BCRA, la deuda pública provincial representa el 45 % del PIB provincial, una carga que obliga a los emprendedores a lidiar con impuestos y trámites que ahogan la innovación. La cultura del “pago de favores” y la dependencia del Estado siguen minando la confianza en la iniciativa privada.
La cultura del esfuerzo y la educación
Para que la meritocracia tenga sentido, es indispensable una educación que fomente la autonomía y el pensamiento crítico. Los resultados de PISA 2024 revelan que solo el 22 % de los estudiantes argentinos alcanza niveles de competencia lectora y matemática por encima del promedio de la OCDE. Sin una reforma educativa que priorice la excelencia y la responsabilidad individual, cualquier discurso meritocrático se queda en palabras vacías.
Conclusión: políticas que premien la iniciativa
El viaje a París debe interpretarse como una invitación a reflexionar: la verdadera libertad económica se construye con impuestos bajos, con un Estado reducido y con instituciones que reconozcan el mérito real. Sólo entonces la foto frente a la Torre Eiffel dejará de ser un simple “show” y se convertirá en la evidencia de una Argentina que, gracias a la iniciativa de sus ciudadanos, logra competir en los mercados internacionales.
Este artículo se enmarca dentro del eje “Mérito Individual” de Justicia Liberal.
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