El otro día, me sentí muy mayor. Un alumno explicaba cómo había creado desde cero un clon de un programa que solo existía para 16bits... sobre MS-DOS. Se trataba de una herramienta para simular una arquitectura de computador extremadamente simple, sin apenas registros excepto para la ULA (que solo suma), y 256 bytes de RAM en 16 palabras de 16 bits. Se parece a esta Máquina Simple, aunque incluso era más recortada.
El trabajo realizado era excelente. Pero empezó la charla hablando de las limitaciones de la herramienta que se utilizaba actualmente en la asignatura, remarcando que tenía que ser ejecutada con DOSBox, y todo el conjunto era muy lento porque al fin y al cabo, "MS-DOS se ejecutaba a 300 Mhz"...
Miré brevemente, con disimulo, en derredor. Me di cuenta de que era más que probable que fuera el único en la sala que... primero, hubiera usado MS-DOS, y segundo, que se acordase de cómo funcionaba; y de que, desde luego, no corría a 300 Mhz. No sé por qué me acuerdo de estas cosas, pero lo de los 300 MHz ya vino en la época del arranque en popularidad de Windows.
El IBM PC nació como una arquitectura acompañando a un microprocesador Intel 8088, o i8088. El microprocesador que realmente "tocaba" era el i8086, no el i8088, pero este procesador era "puro", con un bus de direcciones y de datos de 16 bits. En cambio, el i8088 era un microprocesador de 16 bits... que se comunicaba con el resto de la placa base a 8 bits. Esto quiere decir que cuando quería acceder a una posición de memoria, o escribir o leer un dato, primero mandaba 8 bits, y después los 8 bits restantes (a esto se le conoce como multiplexación en el tiempo).
El IBM PC salió con el i8088 para abaratar costes, pues en aquella época las placas base de 8 bits eran muy comunes.
Bueno, el caso es que el i8088 funcionaba a 5 Mhz (en realidad, unos 4.7 Mhz). El i8086 era capaz de funcionar con más velocidad, podía llegar incluso a 12 Mhz. Después llegó el i80286, que era capaz de llegar hasta los 25 Mhz.
Después vendría el i80386, un micro con gestión de memoria incorporada, que podía ejecutar sistemas operativos "serios" como UNIX.
Sí, estoy hablando de megaherzios, no de gigaherzios. Pero espera, que ahora llega lo más grande. El caso es que tú tenías tu software de gestión y tus juegos... Si te pasabas a un i80286, de repente, todo iba demasiado rápido. En el software de gestión muchas veces no lo notabas, pero los juegos se tornaban... injugables.
Así que en el chásis tenías un botón, etiquetado "Turbo", que te permitía volver a la velocidad de la generación anterior. Por ejemplo, si tu procesador "corría" a 24 Mhz, pulsando en el botón "Turbo" volvía a los 12 Mhz, por ejemplo. Esto se hacía de múltiples maneras. Una de ellas, con el i80386, era desactivar su caché de 64Kb (que sí, que no eran Megabytes o Gigabytes...).
Cuando salías del juego podías pulsar de nuevo el botón para que el ordenador corriera de nuevo a toda velocidad. Como el recurso empleado era por hardware, los cambios eran inmediatos.
Con el i80486... ¡podías llegar hasta a 100MHz! ¡Toma ya!
Después llegó el Intel Pentium, que sí, ya podía correr a incluso a 300 Mhz. Intel estaba cansada de que sus competidores, como Cyrix o AMD, le copiarán impunemente el nombre de sus micros, pero no podía hacer nada porque los números no pueden registrarse. Así que cambió a Pentium, lo que vendría a rememorar que lo que "tocaba" era el 586. Para entonces en 1995, por todas partes el sistema operativo pasaba a ser Windows 95, y solo los programadores, y raritos, seguíamos usando MS-DOS.
Incluso las aplicaciones empezaban a traer ya un "modo gráfico", que aún ejecutándose sobre MS-DOS, permitía el uso de menús y algo más parecido a WYSIWYG. Por ejemplo, WordPerfect 5.2.
Además, programar para Windows era un suplicio (la biblia del momento para programar para Windows 95, de Petzold, tenía más de 1000 páginas), y hasta que llegó Delphi, entonces de Borland, ahora de Embarcadero, se continuaba programando para MS-DOS, y como mucho, se ejecutaba en una ventana de DOS de Windows, llamada "Símbolo de comando" (?). Excepto grandes empresas, claro.
Pero eso ya es otra historia.







Top comments (0)