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Juan Carlos Isaza
Juan Carlos Isaza

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Todo el mundo escribe qué reportar. Nadie escribe cómo no perder ninguno

Hay muchísimo escrito sobre qué tiene que reportar una organización: guías de
Supersalud, de Supersociedades, de SAGRILAFT, de PTEE, de SST, de reportes
ambientales. Todas contestan la misma pregunta —¿qué me aplica?— y la contestan
bien.

Casi nadie escribe sobre la pregunta que de verdad hace fallar a las
organizaciones: ¿cómo no perder ninguno, todos los años, cuando son treinta?

Porque los incumplimientos que he visto de cerca casi nunca vienen de que alguien
ignorara la obligación. Vienen de que la obligación se conocía perfectamente y
aun así se pasó la fecha.

Este artículo va del problema operativo —fechas, evidencia, responsables— no de
cuáles normas le aplican a su entidad. Eso es otra conversación, y no es esta.

Por qué el archivo de Excel deja de servir

Con tres obligaciones, una hoja de cálculo sobra. El dolor no empieza por el
número: empieza cuando el calendario hay que derivarlo.

1. Las fechas no son fechas, son reglas. Muchos vencimientos no están escritos
como un día del calendario: dependen del último dígito del NIT, de días hábiles, o
de un plazo contado desde un hecho. Eso significa que alguien recalcula el
calendario entero cada año, a mano
. Cada enero se reintroduce la misma
oportunidad de equivocarse, y basta con un festivo mal contado.

2. El calendario vive en una persona. Casi siempre hay alguien que "sabe cómo
es la cosa". Mientras esté, funciona. Cuando se va de vacaciones —o se va de la
empresa— se va con ella el contexto que nunca estuvo escrito. La hoja sobrevive; el
criterio para llenarla, no.

3. La hoja dice que se entregó, no lo prueba. La celda en verde es una
afirmación de alguien. La evidencia real —el radicado, el archivo exacto que se
subió, la hora— está en el correo de alguien. El día que hay que demostrarlo,
empieza la arqueología en bandejas de entrada.

4. Los terceros que le reportan a usted. Si recibe información de contratistas,
sedes o filiales, ahora administra dos problemas: sus propios vencimientos y los de
ellos. Y eso suele degenerar en correos con adjuntos que nadie sabe si son la
versión final.

5. Nadie se entera de que la hoja quedó desactualizada. Cambia una periodicidad
o un formato, y el archivo sigue diciendo lo de antes con la misma confianza de
siempre. Un dato viejo no se ve distinto de un dato correcto.

El cambio de enfoque: reglas, no recordatorios

Un recordatorio es una fecha que alguien escribió. Una regla es la definición de
cómo se calcula esa fecha.

La diferencia se nota en enero. Con recordatorios, alguien rehace el calendario.
Con reglas, la obligación se define una vez —periodicidad, regla de cálculo,
responsable— y los pendientes de cada año se generan solos, con los festivos
colombianos ya contemplados.

Es la misma idea de un cron bien puesto frente a una alarma en el teléfono: la
alarma la vuelve a poner un humano; el cron sobrevive a que el humano se
distraiga.

Y hay un segundo cambio, menos obvio: la trazabilidad no es el resultado, es el
historial
. No basta con saber que la obligación quedó "cumplida". Hay que poder
responder quién entregó, cuándo, qué archivo, y qué se modificó después —incluida
la modificación misma. Una casilla marcada se puede desmarcar sin dejar rastro; un
historial de cambios, no.

Dónde vive eso

Justo esto es lo que hace Informes: las obligaciones se definen como
reglas con su periodicidad, el sistema genera los pendientes, los terceros entregan
por su propio acceso en vez de por correo, y cada cambio queda registrado con su
autor.

Como suele tratarse de información sensible, se instala en su propio servidor
incluso completamente aislado, sin conexión a internet ni para instalarlo— y cada
entrega puede firmarse criptográficamente con Quipu, de modo que se
detecte cualquier alteración posterior.

Lo mínimo que puede hacer hoy

Aunque no cambie de herramienta, dos cosas reducen el riesgo de inmediato:

  • Escriba la regla al lado de la fecha. No "15 de marzo", sino "quinto día hábil tras el cierre trimestral". La fecha caduca cada año; la regla no.
  • Guarde la evidencia junto a la obligación, no en el correo. El radicado y el archivo entregado, en el mismo sitio donde está la casilla que dice "cumplido".

Si eso ya le parece trabajo, es exactamente la señal: es trabajo que se está
haciendo a mano cada año, y la mano se cansa.

¿Cuántas obligaciones recurrentes maneja hoy, y quién rehace el calendario en
enero? Si la respuesta es "una persona", esa es la vulnerabilidad —y no está en
ningún informe.

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