Publicado originalmente en Eduqueros.
El contexto de la apertura
El pasado 24 de septiembre, el gobernador de San Luis asistió a la inauguración del 1° Congreso Nacional de Formación de Oficios, una iniciativa que reunió a cientos de jóvenes, dirigentes sindicales y representantes de instituciones públicas. La ceremonia, celebrada en la sede del Ministerio de Trabajo provincial, sirvió de plataforma para anunciar la puesta en marcha de 12 programas de capacitación en oficios tradicionales y tecnológicos, destinados a jóvenes de entre 18 y 30 años.
Según la convocatoria oficial, se habilitarán más de 1.000 cupos en la primera fase, con la intención de ampliar la oferta a 5.000 en los próximos dos años. El objetivo explícito es “reducir la brecha de empleo en los territorios más vulnerables” y “fortalecer la inserción laboral mediante la cooperación entre Estado, sindicatos y sector productivo”.
Formación de oficios como derecho social
Este congreso no es solo un evento protocolar; es la concreción de un derecho social que la Constitución reconoce: la educación y la capacitación para el trabajo. En la línea de Perón y la política de Kicillof, la capacitación no debe quedar en manos del mercado, sino ser una herramienta del Estado para garantizar la igualdad de oportunidades. Cuando la formación se convierte en mercancía, los sectores más pobres quedan relegados a empleos informales y precarios, perpetuando la desigualdad.
Los datos del INDEC muestran que la tasa de desocupación juvenil en la zona centro del país ronda el 22 %, un número que supera ampliamente la media nacional. Sin una política pública que ofrezca plazas de capacitación, esos jóvenes se ven empujados al trabajo informal, sin cobertura de salud ni jubilación. La iniciativa de San Luis, por tanto, es un paso necesario para revertir esa tendencia y devolverle al Estado el rol de garante de los derechos laborales.
Territorio y empleo: impacto en los barrios
El verdadero valor de este congreso se mide en los barrios donde se implementarán los talleres. En la zona sur de la ciudad de San Luis, por ejemplo, conviven más de 350 familias que dependen de empleos informales y del sector informal de la economía. La creación de un centro de formación de mecánica y soldadura en esa zona no solo brinda a los jóvenes una vía de inserción laboral, sino que dinamiza la economía local: los talleres generan demanda de insumos, servicios y consumo interno.
Además, la capacitación en oficios vinculados a la industria agroalimentaria y a la energía renovable responde a la necesidad de soberanía económica. Al formar mano de obra local, se reduce la dependencia de técnicos importados y se fortalece la capacidad productiva nacional, alineándose con la visión de Kicillof de “industrializar la cadena productiva interna”.
El Estado frente al ajuste y la desregulación
En el actual contexto de ajuste fiscal y presión del FMI, la decisión de invertir recursos en capacitación contrasta con la tendencia de recortar el gasto público. El presupuesto destinado a la educación popular y a la formación laboral ha sido reducido en un 15 % en los últimos dos años, según datos del Ministerio de Educación. Esta política de austeridad profundiza la brecha de ingresos y vulnerabiliza a los sectores populares.
Rechazar la inversión en formación de oficios es, en última instancia, someter a la población a la lógica del mercado, que prioriza la rentabilidad sobre la dignidad humana. La defensa del Estado como motor de desarrollo implica revertir ese ajuste, destinar recursos a la educación técnica y proteger el mercado interno mediante la generación de empleo cualificado.
Conclusión: hacia una política de trabajo digna
El Congreso Nacional de Formación de Oficios en San Luis debe ser visto como una hoja de ruta para la construcción de una política de trabajo que parta del territorio y garantice derechos sociales. No basta con discursos; se requieren presupuestos, infraestructura y una articulación permanente entre gobierno, sindicatos y empresas locales. Sólo así el Estado cumplirá con su misión constitucional de proveer empleo digno y reducir la desigualdad, reafirmando que “el futuro se construye desde el Estado”.
Fuente original: El Gobernador participó de la apertura del 1° Congreso Nacional de Formación de Oficios – San Luis Real
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