Compárate
con quien eras ayer,
no con quien es otro hoy.
Compararte con otros
es una trampa.
Siempre habrá alguien
más rápido,
más listo,
más adelantado.
Y solo ves
su resultado,
no su camino.
Su parte buena,
no sus noches malas.
Te comparas
con su portada
desde tus bastidores.
Pierdes siempre.
Pero hay una comparación
que sí vale.
Tú, hoy,
contra tú, ayer.
¿Sabes algo
que ayer no sabías?
¿Resolviste
lo que antes te frenaba?
¿Eres
un poco mejor
que hace un año?
Esa carrera
sí la puedes ganar.
Y es la única
que importa.
Los demás
corren su carrera.
Tú corre la tuya.
No mires al lado.
Mira atrás,
a quien fuiste,
y adelante,
a quien quieres ser.
El progreso
no es ser el mejor.
Es ser mejor
que tu versión de ayer.
Un poco.
Cada día.
– Serguey Asael Shinder
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