Lo urgente grita.
Lo importante susurra.
Por eso
atendemos siempre
lo urgente.
Hace ruido.
Vibra,
suena,
exige ahora.
Lo importante
no grita.
Espera.
Paciente,
en silencio,
mientras lo urgente
se lleva tu día.
El correo que suena
gana
al proyecto que importa.
La interrupción
gana
al trabajo profundo.
Lo que grita
gana
a lo que espera.
Y al final del día
apagaste
diez fuegos pequeños
y no tocaste
lo único
que de verdad
cambiaba algo.
Urgente
no es importante.
Casi nunca
son lo mismo.
El truco
no es correr más
detrás de lo que grita.
Es sentarte,
en calma,
a escuchar
lo que susurra.
Y darle
tu mejor hora,
antes
de que empiece
el ruido.
Lo urgente
llena el día.
Lo importante
construye el año.
Elige
con cuál empiezas.
– Serguey Asael Shinder
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