Un buen nombre
vale más
que un comentario.
El comentario explica
lo que el código
no supo decir por sí mismo.
Es una disculpa.
Una nota al margen
de algo que no quedó claro.
Un buen nombre
no se disculpa.
Dice lo que hace
sin pedir perdón.
d no dice nada.
diasRestantes
lo dice todo.
El comentario envejece.
El código cambia,
y la nota vieja
empieza a mentir.
El nombre vive
dentro del código.
Cambia con él,
o el compilador
te lo recuerda.
Antes de explicar
una línea confusa,
pregúntate
si el nombre
podría explicarla solo.
Casi siempre puede.
Nombrar bien
es difícil.
Exige entender
de verdad
lo que la cosa es.
Por eso vale tanto:
un buen nombre
es comprensión
hecha palabra.
Escribe menos comentarios.
Elige mejores nombres.
– Serguey Asael Shinder
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