La IA no piensa por ti.
Piensa contigo.
La diferencia
lo es todo.
Si le pides
que piense por ti,
le entregas el timón
y aceptas
adonde te lleve.
Y te lleva
al promedio.
A la respuesta
que casi encaja,
pero no es la tuya.
Si piensas con ella,
sigue mandando tu cabeza.
Ella propone,
tú decides.
Ella acelera,
tú diriges.
Es una compañera
rápida y segura de sí misma,
a veces brillante,
a veces equivocada
de un modo
que parece correcto.
Úsala para pensar más,
no para pensar menos.
El día que dejas
de pensar con ella
y empiezas
a dejar que piense por ti,
has cambiado
tu criterio
por su promedio.
Ese cambio
no sale a cuenta.
– Serguey Asael Shinder
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