Terminar el bootcamp fue raro. Durante meses tuve una estructura clara: estudia esto, entrega aquello, el viernes demo. Y de repente… nada. Solo yo, mi portátil y la pregunta clásica: ¿y ahora qué? La respuesta fue: ponerme a trabajar. Pero en otra cosa.
Lo primero: ordenar la casa Antes de mandar una sola candidatura, me dediqué semanas a construir la base:
CV en español CV en inglés CV optimizado para ATS (sí, los filtros automáticos son reales y hay que respetarlos) Carta de presentación en ambos idiomas Perfil de LinkedIn actualizado, con destacados y publicaciones Portfolio con todos mis proyectos bien explicados GitHub ordenado (nada de repos abandonados a medias) Blog donde documento el proceso — este mismo Foto profesional (parece una tontería. No lo es.)
En algún momento tuve que tomar una decisión: dejar de tocar los CVs. Porque siempre hay alguien con una opinión distinta. “Es muy técnico.” “No demuestras suficiente.” “Es demasiado personal.” Nunca hay un CV perfecto. En algún punto hay que soltar y empezar a aplicar.
El proceso real: candidatura a candidatura Cada día dedico un par de horas a buscar. Y sí — buscar trabajo es un trabajo. Las herramientas que uso para no volverme loca:
Teal → para organizar todas las candidaturas y no perder el hilo Jobscan → para comparar mi CV con cada oferta y ajustar keywords Simplify → para rellenar formularios sin morir en el intento
Mi flujo cuando veo una oferta que me interesa:
Paso el CV por Jobscan Ajusto según la descripción del puesto Aplico (en el idioma de la oferta) Busco al recruiter en LinkedIn Lo agrego y le escribo
Y vuelta al loop.
¿Me gusta esta parte? La verdad: no especialmente. Siempre fui más de trabajar en silencio que de hablar de lo que hago. Pero estoy aprendiendo que saber hacer y saber comunicar lo que haces son dos habilidades distintas. Y las dos importan. Así que aquí estoy. Aprendiendo también eso.
Mientras tanto, no paro Porque esperar con los brazos cruzados no va conmigo. Mientras busco: estoy terminando mi curso de SQL, empezando React de forma autodidacta y arrancando un nuevo proyecto.
Todavía no tengo trabajo. Pero creo que he optimizado bastante la manera de buscarlo.
Y hay algo más.
No soy el perfil más “tradicional”. Estoy empezando en tecnología, pero no estoy empezando en la vida.
Tengo responsabilidades. Tengo una familia. Mi punto de partida no se parece al de alguien que recién sale al mercado con 22 años.
Y eso no me resta. Me define.
Porque cuando digo que quiero entrar en el mundo tech, no es una curiosidad. Es una decisión.
Sé organizar mi tiempo. Sé sostener procesos largos. Sé trabajar incluso cuando estoy cansada. Y cuando me involucro en un proyecto, me involucro de verdad.
Quizás necesite flexibilidad horaria. Pero en compromiso, no me gana nadie.
No estoy aquí para probar suerte. Estoy aquí para quedarme.
Porque buscar trabajo no es solo enviar CVs. Es construir una narrativa.
El mercado no premia solo el talento. Premia visibilidad y constancia.
Si no te ven, no existes.
Y como en cualquier proyecto: iterar funciona. Aplicar, ajustar, volver a aplicar.
Seguimos. 🔄
Top comments (0)