DEV Community

Cover image for Dos semanas después: el vértigo de volver a ser principiante
Laura Montironi
Laura Montironi

Posted on

Dos semanas después: el vértigo de volver a ser principiante

Pasar de 0 a 100

Llevo apenas dos semanas en mi nuevo trabajo y siento que he pasado de 0 a 100 de golpe.

No hablo solo de empezar un trabajo nuevo. Eso ya es un reto en sí mismo. Hablo de entrar en un sector nuevo, en un rol nuevo, en una empresa exigente y gigante, con tecnologías nuevas, procesos nuevos y una forma de trabajar completamente distinta a todo lo que había vivido hasta ahora.

Durante los meses de bootcamp mi mundo fue aprender desarrollo web paso a paso. Crear proyectos propios. Construir APIs. Diseñar bases de datos. Resolver errores. Poco a poco fui ganando confianza y sintiéndome cómoda dentro de mi zona de conocimiento.

Y entonces llegué aquí.

De repente me encontré abriendo repositorios gigantescos con miles de archivos. Intentando entender lógica de negocio compleja. Leyendo Ruby cuando mi cerebro sigue pensando muchas veces en Python. Descubriendo herramientas y conceptos que ni siquiera sabía que existían.

FactoryBot./RSpec./Flipper Flags./Pundit./Docker Compose./Jenkins.
Rubocop./Migraciones con up y down./Prometheus./Grafana./Cloudflare./
Metabase./Jira./Scrum./Sprints./Refinements./Retros.

Y la lista sigue creciendo cada día.

Hay momentos en los que siento que paso más tiempo intentando entender el ecosistema que escribiendo código.

Porque esa ha sido una de las mayores sorpresas de esta experiencia: descubrir que programar es solo una pequeña parte del trabajo.

Hay procesos. Hay negocio. Hay contabilidad. Hay métricas. Hay herramientas de monitorización. Hay equipos enteros coordinándose. Hay convenciones. Hay formas de trabajar que existen para que cientos de personas puedan construir algo juntas.

Y todo eso es nuevo para mí.

A veces me siento como si hubiera aterrizado en un país extranjero (y técnicamente ya me pasó una vez! jaja!) donde entiendo algunas palabras pero todavía no hablo el idioma completo.

Y sí, el síndrome del impostor aparece constantemente.

La comparación también.

Es inevitable mirar alrededor y ver personas que llevan años programando. Ingenieros de software que escribían código mucho antes de que la inteligencia artificial existiera. Personas que entienden sistemas enormes con una facilidad que a mí me parece casi mágica.

Y entonces aparecen las preguntas.

¿Estoy a la altura?

¿De verdad puedo hacerlo?

¿Y si todavía me falta mucho más de lo que imaginaba?

Intento no dramatizarlo porque sé que dos semanas es muy poco tiempo. Sería absurdo esperar dominar todo esto tan rápido.

Pero también quiero ser honesta.

Hay días en los que me siento completamente abrumada.

Porque no estoy aprendiendo una sola cosa.

Estoy intentando entender el negocio.

Estoy intentando entender el producto.

Estoy intentando entender Ruby.

Estoy intentando entender código escrito por otras personas.

Estoy intentando entender por qué existen ciertas decisiones técnicas.

Estoy intentando entender cómo encaja todo dentro de un sistema mucho más grande de lo que imaginaba.

Todo al mismo tiempo.

Y eso da miedo.

Tengo miedo de fracasar.

Tengo miedo de no estar a la altura de la oportunidad que tengo delante.

Pero también hay algo más fuerte que ese miedo.

La curiosidad.

Porque cada día descubro algo nuevo.

Cada día entiendo una pieza más del puzzle.

Cada día una conversación que ayer me parecía incomprensible hoy tiene un poco más de sentido.

Y aunque sigo sintiéndome pequeña dentro de este mundo enorme, también siento que estoy exactamente donde quiero estar.

No porque sea fácil.

Precisamente porque es difícil.

Porque si algo he aprendido sobre mí misma es que nunca he sabido hacer las cosas a medias.

Siempre he sido un poco de "todo o nada".

Y si he acabado aquí, rodeada de gente brillante, enfrentándome a sistemas complejos y aprendiendo más en dos semanas de lo que imaginaba posible, pienso aprovechar cada minuto.

Quizá dentro de unos meses relea este post y me ría de todo lo que todavía no entendía.

O quizá descubra que aún me queda muchísimo más por aprender.

Probablemente ambas cosas.

Pero hoy, después de dos semanas, la mejor forma que encuentro para describir esta experiencia es esta:

He pasado de 0 a 100.

Y aunque a veces da vértigo, no pienso bajarme de este tren !

Top comments (0)